por Luis Felipe Soto ss.cc.
Después del verano y a punto de comenzar el nuevo curso quiero regalaros dos historias que comparten ternura y tristeza, muy reales las dos y que viví de cerca en el mes de junio-O5.
1. Se presentó en el Hospital para dar a luz, era muy joven, apenas hablaba y nadie la conocía, dijo no tener documentación. Su estado necesitaba una atención urgente. Parió, no se molestó en mirar al niño y cuando las enfermeras trataron de localizarla para tomarle los datos y presentarle el "bebé" nacido había huido del Hospital sin dejar rastro ni decir nada a nadie; el bebé quedó "solito".
2. Su estado de demencia aumentaba, la cría se hacía mayor y cada día los vecinos se quejaban a sus padres de ella, molestaba, se peleaba con los otros niños/-as, de cuando en vez robaba algún alimento en las casas de los vecinos, un desavío continuo. Sus padres no sabían cómo tratarla y optaron por lo más fácil. Al lado de la casa, construyeron un pequeño establo-cuchitril con unos palos y hierbas y allí la encerraron para que no pudiese escapar. Así hasta que tuvo 32 años que unos jóvenes de la parroquia la descubrieron y se lo comunicaron al Cura. El Cura fue a informarse y a visitarla, era un animalito salvaje, desnuda, con las articulaciones de las piernas atrofiadas y echada por tierra. Apenas hablaba, allí encerrada habla soportado durante esos muchos años calores, fríos, lluvias, enfermedades y sobre todo abandono, una vez al día le echaban de comer.
1. Las enfermeras acogieron al bebé lo instalaron en la incubadora, lo miman, le han dado un nombre "Mwana Uwachu" que significa en lengua rwandesa "Nuestro niño", y buscan una mamá para él; voluntarias hay, pero no quieren equivocarse al escoger y no tienen prisa. De su "mamá" ni rastro.
2. "La loquita" la tenemos hoy en el Hospital, intentamos que recupere algún movimiento de sus articulaciones, lo tiene muy difícil, e intentamos se incorpore al medio ambiente y a su familia. Es muy simpática y mal hablando tiene unas salidas muy graciosas, cuando llegó aquí a Nemba-Hospital se quejó al Cura de que en el Hospital la trataban mal porque la pinchaban (inyecciones) y aceptaba mal estar en la cama. Los médicos dicen que algo podrá recuperar, pero que al ser demente avanzada y con su edad no responde bien a los tratamientos y ejercicios que se le exigen. Las jóvenes de su Parroquia se encargan por turnos de acompañarla a todos los efectos, día y noche, y de alimentarla.
Posturas contrarias que nos hacen descubrir el lado humano de la vida y de lo que somos capaces muchas veces, demasiadas. A todos un abrazo y buen comienzo de curso.