En Diario de Sevilla han aparecido estas declaraciones del P. Antonio Alcayde ss.cc., Vicario Episcopal para la Vida Consagrada de la Diócesis de Sevilla sobre Madre María de la Purísima de la Cruz, recién beatificada.
Durante 15 años, gracias a sus responsabilidades en la archidiócesis, el P. Alcayde conoció a Madre María de la Purísima. Ya en su primer encuentro, ocurrido cuando visitaba los conventos al poco de tomar posesión de su cargo, le llamó poderosamente la atención su figura: “Descubrí que era una persona totalmente diferente, tanto en lo humano como en lo cristiano y religioso”. Antonio Alcayde recuerda con gran cariño cómo fue aquel día de agosto en el que se dirigió hasta la Casa Madre de las Hermanas de la Cruz y preguntó por la Madre General para presentarse: “Estaba en el patio trabajando con otras hermanas. Preparaban lo que le iban a dar ese día a los pobres. Llevaba puesto un delantal azul y me llamó la atención con la elegancia y dignidad que lo portaba. Tenía una gran obsesión de servicio a Dios, a sus hermanas y a los pobres. Cuando falleció le dije a las hermanas que conservaran aquella prenda como reliquia. Creo que lo tienen expuesto”. De sus enormes virtudes este veterano sacerdote destaca en lo humano, la comprensión, la sinceridad, la entereza, el cariño y la ecuanimidad. De las cristianas, que era extraordinariamente fiel y seguidora de Jesucristo desde muy joven. Por último, de sus valores como religiosa, asegura que supo hacer realidad los sueños que Santa Ángela tuvo al fundar la Compañía de las Hermanas de la Cruz: “Estaba comprometida totalmente con el carisma de Santa Ángela y fue su mejor seguidora”.