Adoración para el Adviento

"ESPERANDO AL SEÑOR COMO EL CENTINELA LA AURORA"

  • Cantamos: Laudate omnes gentes, laudate Dominum.

    Silencio para adorar.

    La imagen bíblica del centinela, como figura del que espera la aurora de Dios, nos puede ayudar en este tiempo a entrar en el Adviento de Dios. En efecto, el centinela está en la torre de vigilancia o sobre el terrado de la puerta, con la vista puesta en el horizonte para reconocer a los que se acercan por los caminos. Su pericia le permite reconocer desde lejos al que viene por la ladera, hasta por el modo de correr:

    “El centinela subió al mirador, encima de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista y miró: un hombre venía corriendo solo. El centinela gritó y avisó al rey” (2 Sam 18,24ss.).

    Pidamos en silencio sentirnos como el centinela en medio de la noche, esperando a que venga el Señor.

    Silencio.

  • Es probable que la imagen del centinela connote soledad, aburrimiento o pasividad en nuestra cultura; pero en la Biblia el centinela es símbolo del pueblo que espera anhelante a Yahvé, aquel que salvará a Israel de todos sus males (Sal 130). Sintámonos para de ese pueblo que espera.

    Silencio.

  • SALMO 129

    Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi suplica.

    Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
    ¿quién podrá resistir?
    Pero de ti procede el perdón,
    y así infundes respeto.

    Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.

    Aguarde Israel al Señor,
    como el centinela la aurora;
    porque del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa;
    y él redimirá a Israel
    de todos sus delitos.

  • Canto: Nada nos separará del Amor de Dios.

  • El símbolo del centinela nos recuerda también la vocación de los profetas:

    Yahvé le dirigió la palabra a Ezequiel: “Hijo de hombre, te he constituido centinela de la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte” (Ez 3,17).

    El profeta Habacuc dice que ocupará su puesto de centinela para estar alerta a lo que le diga el Señor: “Me pondré de centinela, haré la guardia oteando a ver qué me dice, que responde a mi reclamación” (Ha 2,1).

    En el libro de Isaías se halla el pasaje en que el pueblo le grita al profeta: “Centinela, ¿qué ves en la noche?” (Is 21,11). Un grito que bien podría ser una fuerte invitación a reflexionar sobre el sentido del adviento en estos días.

  • Canto: Ven, Señor Jesús.

  • La respuesta del centinela es el anuncio que escuchamos en la primera lectura de la misa de medianoche de la navidad:

    “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Una luz ha brillado para los que vivían en el país de las sombras.

    Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombre los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre serán combustible, pasto del fuego.

    Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombre el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.

    Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre.

    El celo del Señor lo realizará” (Is 9,2).

  • Para compartir: ¿qué vemos en la noche? ¿A quién esperamos?

  • Oración del Padrenuestro.

  • Bendición.

  • Oración (todos juntos):

    Jesús de los encuentros, en Ti nos encontramos.
    Jesús de las opciones, sólo en tus opciones somos liberados.
    Jesús de los abrazos en tu mayor abrazo crucificado,
    traspasado, nos traspasas; tus heridas repararon los dolores.
    En tu corazón nos cobijas, tú que derramas corazón a cada instante.
    Danos a tu Madre.
    Modelada a tu imagen, será nuestro modelo.
    Danos a la predecesora y madre, a la misionera y amiga de los pobres.
    Que Ella nos descubra el camino, el con quién y el modo.
    Jesús traspasado, en Ti, en Ti sólo queremos encontrarlo todo.

  • Canto final.