Adoración: "Seréis mis testigos"

Exposición.
Canto: Ante Ti, Señor.

Ambientación.

El Espíritu de Jesús nos ha guiado a cada uno de nosotros a la Congregación. El Espíritu inspiró a nuestros Fundadores, a tantos Hermanos y Hermanas a lo largo de la historia. Hoy hacemos memoria de las actitudes que algunos de ellos nos han dejado para aproximarnos al Corazón de Cristo. Hagamos nuestras esas actitudes y, al aire del Espíritu, llevemos a plenitud nuestra vocación de religiosos de los Sagrados Corazones.

El Buen Padre: celo y fuego.

El Buen Padre nos invita a ir a la Fuente, a Dios que se apasiona por el mundo, y nos lanza como religiosos con “celo misionero”:

Silencio.

La Buena Madre: un corazón fraterno.

La Buena Madre es maestra en crear comunidades al estilo del Corazón de Cristo:

Canto: Nada nos separará.

El Padre Eustaquio: un corazón misericordioso.

El Padre Eustaquio nos muestra el rostro misericordioso de Dios y el dinamismo del amor al prójimo:

Silencio.

El Padre Damián: un corazón eucarístico.

Canto del Aleluya.

Lectura del Evangelio:

(Silencio meditativo: ¿Qué me estás diciendo, Señor?).

Oración compartida: Estos personajes ss.cc. encarnaron el carisma en su momento histórico, ahora es nuestro turno, ¿a qué nos invita personalmente su testimonio para nuestro tiempo?

Padrenuestro.

Bendición con el Santísimo.

Rezamos juntos la oración final:


Señor, míranos,
queremos ofrecerte nuestras vidas para Ti.
Danos el celo del Buen Padre,
los deseos de fraternidad de la Buena Madre,
el amor del Padre Damián,
el entusiasmo del Padre Mateo
y la sencillez del Padre Eustaquio.
De esta manera, continuaremos tu obra
cuidando la adoración reparadora,
el silencio, el don de sí
y todo lo que en nuestra vida
nos haga entrar en los sentimientos de tu Corazón.

Honor y Gloria a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Ahora y siempre.