El domingo de Pentecostés, 15 de mayo, a las 20.30 h., en la Parroquia de los Sagrados Corazones se celebró una eucaristía de acción de gracias por los Cincuenta años de presencia de la Congregación en Andalucía, presidida por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. Al acto acudieron los hermanos y hermanas de las casas de Sevilla, con la cálida compañía de cientos de personas que abarrotaron el templo parroquial.
En su homilía el Cardenal destacó cómo el Espíritu Santo condujo a los Fundadores a iniciar una nueva familia religiosa dentro de la Iglesia, en un tiempo difícil como fue el de la Revolución Francesa. Luego, destacó la misión de la Congregación: “Hace 50 años unos hombres, unos religiosos, que venían con la única ilusión de contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios encarnado en Jesús y a ejemplo del corazón de María. Una espiritualidad tan profunda y una actitud tan generosa, alejaba cualquier recelo y enseguida fueron acogidos como una bondadosa gracias que Dios enviaba”.
La liturgia fue sencilla y cuidada. Las lecturas del día de Pentecostés las realizaron un adulto, un joven y una hermana. Siete personas realizaron las peticiones, que recogían diferentes intenciones, recordando las necesidades de la Iglesia, del mundo, las obras de la Congregación y, en particular, el recuerdo a D. José Álvarez Allende, el párroco de San Bernardo, que acogió en su casa al P. Lizarraga y que se encuentra en un delicado estado de salud. El pan y el vino lo ofrecieron un hermano y una hermana, resaltando el valor de la eucaristía en la Congregación.
Tras la comunión, el Superior Provincial, Juan Manuel de Mula ss.cc., agradeció al Cardenal que hubiera hecho un hueco en su apretada agenda para presidir esta eucaristía de acción de gracias. Recordó cómo durante los días del Cónclave nos sentimos cerca del corazón de la Iglesia por tenerlo a él allí, una persona muy cercana a nosotros. Agradeció el trabajo de tantos hermanos y hermanas que han hecho posible que la Congregación esté presente en Andalucía. Dio gracias al Cardenal y a la Iglesia de Sevilla por haber posibilitado la presencia y el buen entendimiento que siempre se ha dado en todos estos años.
El Cardenal al final también agradeció a Dios todos los trabajos realizados por la Congregación: en la enseñanza, en las parroquias, con los necesitados, al P. Antonio en el gobierno de la Diócesis, la docencia en el Centro de Estudios Teológicos, la presencia en los medios de comunicación, etc. Pero, más que por el trabajo, el Arzobispo se refirió a que lo importante es mostrar el Corazón de Cristo, a ejemplo del P. Damián y que no importa que se caiga la piel a tiras, lo importante es conducirnos a Él: “Enhorabuena por estas bodas de oro de la presencia en Andalucía, admirados y queridos Padres de los sagrados Corazones, y que Dios os bendiga por tan buena labor realizada, pero, sobre todo, por el ejemplo de vuestra vida consagrada y por ofrecernos permanentemente el espíritu de vuestros Fundadores: contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios”.