Para nadie había de ser una sorpresa. Llegaron los Padres de los Sagrados Corazones, los del Padre Damián, y enseguida conectaron y se hicieron ciudadanos y hermanos de esta tierra y de esta Iglesia. El secreto, de tan calurosa acogida y de tanta aceptación, quedaba bien pronto revelado. Unos hombres, unos religiosos, que venían con la única ilusión de “contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios encarnado en Jesús y a ejemplo del corazón de María”. Una espiritualidad tan profunda y una actitud tan generosa, alejaba cualquier recelo y enseguida fueron acogidos como una bondadosa gracias que Dios enviaba.
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"Viven entre nosotros, pero con un inconfundible espíritu universal y misionero y recordándonos siempre la figura por demás querida y ejemplarmente admirada, del Beato Padre Damián". |
Han pasado cincuenta años. No sólo no han dejado de hacer aquello que de ellos se esperaba, sino que los “Padres Blancos”, como cariñosamente se les llama en Sevilla por el color de sus hábitos, se han desbordado en acudir allí donde la Iglesia les necesitaba. Han vivido entre los pobres, los enfermos, los excluidos y marginados por cualquier causa. Los Padres de los Sagrados Corazones están cerca de la vida parroquial, en la enseñanza, la cultura, el apostolado juvenil...
Viven entre nosotros, pero con un inconfundible espíritu universal y misionero y recordándonos siempre la figura por demás querida y ejemplarmente admirada, del Beato Padre Damián.
Han pasado cincuenta años. “Andalucía es nuestra tierra”, podéis decir y con muchos y merecidos títulos para ello. Pero, también la Iglesia de Andalucía tiene a gala el proclamar que los Padres de los Sagrados Corazones son algo muy nuestro.
Enhorabuena por estas bodas de oro de la presencia en Andalucía, admirados y queridos Padres de los sagrados Corazones, y que Dios os bendiga por tan buena labor realizada, pero, sobre todo, por el ejemplo de vuestra vida consagrada y por ofrecernos permanentemente el espíritu de vuestros Fundadores: “contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios”.
+ Carlos Amigo Vallejo
Cardenal Arzobispo de Sevilla