Carta de la Superiora General

Queridos hermanos de Andalucía:

Mi primer contacto con la tierra andaluza fue en un encuentro de formadores y formadoras de Europa, reunido en Sevilla en los años 80. Me sedujo desde el primer momento el encanto y las costumbres de la capital de Andalucía: su centro histórico, romántico a no poder más, su impresionante catedral gótica unida al minarete de la Giralda, el patio de los naranjos... unido a la alegría y buen humor de las gentes...

“Acoged la esperanza
que se os ofrece
hoy día,
y reconoced
el regalo de Dios
en este momento
de renovación
de vuestra Provincia”.

Como Superiora General de las Hermanas de los Sagrados Corazones, he tenido la suerte y el placer de volver a Andalucía y conocer mejor esta hermosa tierra de sol radiante y calurosa acogida, y sobre todo a las gentes del pueblo.

En este año en que celebráis unas bodas de oro, es bueno que volváis a recorrer estos 50 años de presencia andaluza ss.cc, y hacernos partícipes. No dejaréis de descubrir las huellas de medio siglo de felicidad y amor de Dios contemplado, vivido y anunciado al estilo "Sagrados Corazones". Gracias por hacernos partícipes, de manera generosa y frecuente.

Un camino misterioso y arriesgado se abría para los primeros hermanos llegados a Andalucía en 1955... A lo largo de medio siglo, el mismo Dios ha infundido en vosotros su propia vida porque tenía muchas cosas que deciros, y a través de vosotros, a la Congregación , a la Iglesia y al mundo. Habéis escrito una hermosa y fecunda página de la historia; gracias por ello.

Dios os ha puesto a trabajar en Andalucía para servir y trabajar en una labor muy amplia, pero todavía no dada por terminada. ¡Tanto mejor! Dios ha llamado sin cesar y ha enviado nuevos obreros al campo de trabajo. Apostemos por que Él continuará enviando operarios para la misión de Andalucía, y que esta misión dará sus frutos.

Acoged la esperanza que se os ofrece hoy día, y reconoced el regalo de Dios en este momento de renovación de vuestra Provincia, momento que empuja a mirar lejos hacia el horizonte y a empezar con entusiasmo una nueva etapa de vida, de oración y de servicio.

Ad multos annos!

Jeanne Cadiou ss.cc.
Superiora General