Nacho Domínguez ss.cc. nos cuenta su experiencia de la Congregación

Sólo se me ocurre una manera de hablar de mi experiencia en la Congregación, que es haciendo referencia a la gente que me la ha mostrado.

En el prenoviciado viví la acogida, cercanía, cariño y paciencia por parte de la comunidad religiosa. Llega uno sin saber nada y tiene la primera referencia de los religiosos sagrados corazones (desde dentro). Gente que comparte vida y proyecto, etapas más fáciles, más apasionantes y más dificultosas. Oración, trabajo, atención, servicio y el testimonio de autenticidad y fidelidad hasta el final se hacía visible este primer año.

"De algunos hermanos
veo religiosos felices,
cercanos,
que se dan
de corazón.
Son para mí referencia
y en ellos
veo vivo el carisma".

Mi noviciado también lo recuerdo de manera especial. Durante este tiempo se está mucho en casa y se pone las bases de la convivencia. Tiempo de descubrirse, de compartir y trabajarse mucho personalmente, y la verdad, con el maestro que tuve, esto (que es lo más difícil) resultó facilísimo. Aprender sobre la Congregación (su historia, sus hermanos), e ir identificándose con el carisma y con un estilo y forma de vida única y para mí, inimaginable.

Después de la profesión tocaba venir a Madrid, y esto sí que se me hace aún más cercano, ya que es en la etapa donde estoy.

Estudios intensivos (como primera misión) y servicio cada vez mayor en la parroquia, con preocupación por las gentes y sus cosas, por cuidar el ambiente de casa, por ser testimonio para los demás,(llamados a mostrar quién es el más importante), es lo que me han ido enseñando mis hermanos. También Nos hemos reído mucho (algo que considero muy importante)y nos hemos confrontado unos con otros.

De algunos hermanos veo Religiosos felices, cercanos, que se dan de corazón. Son para mí referencia y en ellos veo vivo el carisma. Pero también lo he visto en las hermanas, en las que el cuidado de la oración, la atención y el servicio, así como el buen ambiente con nosotros es lo que yo más he vivido. Con ellas he trabajado y he compartido mucho. Y por supuesto, tanta gente que ya conocía o he conocido en estos pocos años que llevo en la Congregación en las distintas obras. A veces, también tenemos que aprender de ellos sobre la comunidad, sobre el cariño por la congregación y los hermanos, la preocupación por llevar la misión adelante (sobre todo a aquellos más pobres, menos queridos por todos) y no dejar de anunciar a Cristo desde nuestro carisma.

Con algunas fotos delante he ido poniendo rostros concretos a lo largo de esta pequeña crónica. Doy gracias al Señor por todos ellos, que me enseñan la cara visible de la congregación.

Nacho Domínguez Alcántara ss.cc.