Silvio Bueno ss.cc.: "Mi vivencia de la Provincia de Andalucía"

Aunque yo comencé el prenoviciado en Septiembre del 85 yo soy un poco producto de nuestra presencia en Andalucía. El orejas, acompañó a mis padres en un equipo de matrimonio, Nicolás me dio la mano el primer día de “cole” en los Padres Blancos con cinco años. Él, con el padre Francisco (Martínez supe luego), me preparó a la comunión que celebramos en el salón de mi casa con José Antonio, Francisco y mis padres con unos pocos amigos. Manolo Leal me dio clase y aguantó que le preguntase lo que se me fue volviendo dificultoso. Me han dado clase Isaac y Carlos con los que jugaba al fútbol y me hicieron descubrir el teatro y la música. Fabián y Miguel abonaron la idea de que los frailes eran los más cultos y más sensibles y no entendía cómo unos frailes que la sociedad denostaba a mí me hablaron de universalidad por lo que conocían, problemas sociales y las más sublimes poesías de amor. Eran fenomenales. Pero siempre especiales los profes de religión: 6º Ramón que nos hacía descubrir cosas raras en las historias de la biblia, 7º y 8º Juanma que además era mi tutor y nos hablaba de la alternativa cristiana y de ser auténticos y de poetas y de dar la vida. Me regaló mi primer libro de poesía; de León Felipe. En 1º de B.U.P. Paco Piñero era otro de esos jóvenes que parecía ilusionado con lo de Dios y que ya nos dijo que sin oración ni los sacerdotes podían vivir. Julio en 2º me parecía el más culto de los hombres. Nos traía artículos a clase y eso me parecía el acto más alto que mente alguna podía concebir. Y en esos años Luis preguntándonos que cómo íbamos con Dios. En alguna convivencia de las mastodónticas del principio de la PJV conocí a Fito y las hermanas y que esto era un mundo de Iglesia más amplio. ¿Qué puedo decir? A mí esta Provincia me ha dado la vida, el crecimiento y en ello siempre Dios. Yo soy un producto, en parte, de esta Provincia. Siempre pude recibir un Dios dinámico, vivo, creativo y cercano. Los frailes eran personas con mucha vida mezclando alegría y profundidad al mismo tiempo.

"Doy gracias
por nuestra Provincia.
Me parece
que combinamos bien
cercanía a la gente
y profundidad religiosa.
Alegría
y trabajo duro;
identidad cristiana
y apertura a la realidad
de la gente".

Al entrar en la Congregación me encontré con un gran número de jóvenes y adultos. También eso me pareció vida y aprendí mucho en la casa de formación: mezclar lo intelectual y lo práctico, verbalizar qué te pasa por dentro, buscar eso que llamábamos los pobres y que fue cuajando en diversos proyectos llevados por personas distintas a las que los pensaron. Pero vi muchas grietas también. Muchos hermanos salieron y tuve que depurar qué era vocación y qué no. Tuve que aprender que era lo fundamental: Cristo en los SS.CC. Todo lo demás por cercano que estuviese podía caerse. Dolía pero no me tumbó. Siempre hubo personas, hermanos que me hicieron comprender el fundamento trascendente de nuestra vocación y de la vida en comunidad. Tuve que comprender qué era nuestra Congregación más allá de una asociación utilitarista de hacer el bien; como una ONG. Saber ir con todos, dejarte perdonar, perdonar tú, imaginar con otros. En mis primeros años hubo que combinar una fuerte ideologización con saber encajar las estructuras de la vida religiosa que a la postre son las que me salvaban. Doy gracias a Dios por que siempre me recordó que pertenecía a los SS.CC. reales y que ésos eran mi rostro de Dios y que ellos me enseñarían. Lo que mejor me ha pasado en este tiempo es haber aprendido la fidelidad que es lo único que da frutos.

He vivido siempre con intensidad durante estos años los capítulos y comisiones. Como si ahí nos fuese la vida. PJV, la vocacional, lo precapitular han sido para mí momentos especiales no sólo funcionales sino casi místicos porque al final algo había que aprender de nuevo siempre. Por lo demás a mí los hermanos me enseñaron siempre a creerme eso de que el religioso no tiene lugar fijo y ha de ir ligero de equipaje. En los últimos catorce años he estado en ocho comunidades con los trabajos más diversos. Creo que eso me hace concebir la Provincia como un grupo muy abierto con muy distintas formas, según el lugar, y siempre abierto a más. Agradezco que a pesar de los prejuicios que llevase, los hermanos siempre me han permitido vivir bien y suficientemente apreciado y siempre creyéndome el gran don que es la vida religiosa.

Doy gracias por nuestra Provincia. Me parece que combinamos bien cercanía a la gente y profundidad religiosa. Alegría y trabajo duro; identidad cristiana y apertura a la realidad de la gente. Creo que pensamos menos en nosotros mismos que en la gente a la que sirven los hermanos y eso al final nos da vida. Los numerosos laicos que nos aprecian son una bendición que también nos recuerda el don de la vocación que se nos ha dado. Demos gracias a Dios por su llamada aquí en su Andalucía.

Silvio Miguel Bueno Marín ss.cc.