Crónica de un carisma muy anunciado

Por Teresa García Bernal

En la semana del 18 al 23 de julio se celebró en la Casa de Espiritualidad Padre Damián de Jerez la novedosa convivencia del Carisma de los SS.CC.

Nos reunimos jóvenes, y algunos ya no tan jóvenes, de Madrid, Málaga, Jerez y Sevilla. Desde el principio la cordialidad fue la nota dominante a pesar de que a priori los participantes en la convivencia éramos “distintos”: matrimonios, prenovicio, novicios, religiosos y alguno que otro con vocación por definir todavía.

Se trataba de una convivencia con bastantes expectativas pues es la primera vez que se ha llevado a cabo. Los hermanos que la habían preparado tenían una gran ilusión en la misma y finalmente todo salió tal como estaba previsto.

Comenzamos la convivencia conociendo qué es un carisma y el contexto histórico en el que surgió la Congregación en Francia. Luego, poco a poco fuimos adentrándonos más en las características y los rasgos que conforman la Congregación: la radicalidad de la entrega en los fundadores, los Sagrados Corazones de Jesús y de María, la Eucaristía, la Adoración, la Reparación y el Celo. Además, tuvimos la oportunidad de tener una visión más amplia de la Congregación con una charla sobre la situación actual de la misma en el mundo: número de hermanos y hermanas, países donde se encuentra, etc. También pudimos recordar la figura del Padre Damián, tan querido por todos, y detenernos en su espiritualidad y su persona.

Pero no ha sido ésta una convivencia simplemente de formación, sino que después de la exposición de cada tema hemos confrontado el mismo con nuestra vida, nuestras experiencias pasadas y nuestra situación actual en la fe. Hemos rezado y reflexionado bajo la luz del carisma de la Congregación donde todos nosotros, de una manera u otra, vivimos nuestra fe durante el resto del año.

Como es habitual en las convivencias, hemos tenido tiempo para compartir con los demás hermanos las experiencias personales. Todos estamos de acuerdo en que éstos han sido momentos importantes en la semana. Gracias a que éramos de vocaciones, localidades y edades diferentes las experiencias de los demás han sido muy enriquecedoras para todos.

Por supuesto, otros momentos esenciales para compartir han sido las oraciones comunitarias. En esta convivencia con especial importancia las adoraciones y las eucaristías, pues forman parte especial del carisma de la Congregación y así lo hemos sentido todos los que estábamos allí.

En definitiva, a pesar de que en los últimos días algunos estuvimos regular con ciertos malestares estomacales, en general nos lo hemos pasado en grande juntos. Recordamos por ejemplo algunos momentos lúdicos en la piscina, en las sobremesas, o por la noche charlando un ratillo antes de acostarnos. Hemos combinado biberones, con charlas y con termómetros como si de una familia se tratara, y es que la sencillez y el espíritu de familia son rasgos del carisma de los SS.CC. al fin y al cabo.

Para terminar, me gustaría dar las gracias a la Congregación por preparar con tanta ilusión pero también esfuerzo esta convivencia. Sin duda, ha sido una posibilidad más para estar con el Señor y con los hermanos. Son muchas las frases de los fundadores que hemos conocido en esta semana y que me gustaría añadir para concluir, pero creo que ésta de la Buena Madre es bastante ilustrativa: “La perfección en la vida se consigue abandonándonos a Dios”. Ojalá nuestros corazones lleguen a mostrar este celo de los fundadores por Dios y por los más necesitados.