Crónica del Encuentro Provincial de Seglares

por Curro Cruz ss.cc.

El encuentro de seglares se realizó en la casa de espiritualidad Padre Damián, como en los últimos años, el día 12 de octubre. Los distintos asistentes fuimos llegando escalonadamente. Pareció como si por cada uno que llegase, una nube se fuese marchando, pues el día nublado fue dando paso a un agradable y soledado día de otoño. Hasta que ya entrada la mañana llegó el contingente malacitano, después de haber tenido que cambiar de autobús, pues el que les traía originariamente se había estropeado, y el sol empezó a calentar y a mover sillas en busca de sombra. La asistencia fue muy variada, desde niños de segunda y tercera generación en su vinculación a la Congregación hasta miembros de los grupos de la tercera edad. Pero hay que reconocer que en esta ocasión las edades más veteranas ganaron en presencia.

Después de los saludos y reencuentros llegó la hora de la charla de Silvio. Nos habló del Perfil del laico de una parroquia Sagrados Corazones. Hizo un repaso por cada uno de los términos del título de su exposición. Primero describió la vida y el compromiso de un laico, con las distintas etapas que recorre a lo largo de su existencia y las prioridades que ha de atender en cada una de ellas. Posteriormente trazó unas nociones sobre la parroquia como comunidad de comunidades y comunidad de una comunidad mayor que es la diócesis. En tercer lugar, señaló la vivencia del carisma. Transversalmente toda la charla estuvo marcada por la importancia de la vivencia de la fe en comunidad. Cuyo fin es concretar y hacer posible la inserción en la Iglesia universal y en la Parroquia, así como posibilitar un espacio de oración, formación y revisión de vida, todo ello para que la persona en su cotidianeidad se vaya construyendo desde Dios. Como ejemplo de que esto se va dando, indicó como en reuniones de los distintos grupos de adultos de las parroquias se estaba comprobando, como a pesar de las diferencias, eran mayores los elementos de unión, pudiendo reconocer unos grupos en otros los elementos que les resultaban esenciales. Por último, se abrió un espacio para que quien lo desease pudiese reaccionar a la charla.

Luego, reconociendo que es lo que verdaderamente nos une y hace hermanos, le sucedió la celebración de la Eucaristía. Para esto tuvimos que cambiar las sillas y demás aparatos-reposa-traseros para situarlos junto a la puerta principal de entrada a la casa. Delante del altar fue colocado un cartel dibujado por los niños, que durante la charla habían sido cuidados y distraídos por monitores del proyecto de juego de niños de San Fernando, con Poldo a la cabeza. La homilía de Juanma expuso una de las dimensiones esenciales de la vida del cristiano, la escucha de la Palabra de Dios, cuyo ejemplo se nos brindaba, en ese día fiesta de la Virgen del Pilar, en la persona de María. ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

Tras la Eucaristía llegó la hora de almorzar. Nuevamente, cada uno buscó un sitio para comer acompañado de su silla. Y entre bocado y bocado de aquí y de allá fuimos llenando el estómago y charlando con unos y con otros. Y así fue avanzando la tarde y cada uno fue despidiéndose y marchándose por donde había venido. No sin antes poner la silla en el lugar de donde la había cogido.