Llevo en la Parroquia de San Francisco en Kalaupapa seis años y he disfrutado mucho de la parroquia, su situación y la tranquila e increíble variedad y número de visitantes, incluyendo a muchos peregrinos a la iglesia y tumba del Beato Damián.
Celebramos la misa diariamente muy temprano, a las cinco y media de la mañana; suelen asistir unos diez parroquianos. Los domingos, celebramos la misa a las siete de la mañana en la Iglesia de San Francisco y a las nueve de la mañana en el hospital. En ambos lugares el número de asistentes es similar. De todas formas, muy a menudo tenemos más gente, visitantes y familiares de los pacientes, aunque a veces tenemos menos cuando los pacientes están enfermos o de viaje a Honolulú o algún otro sitio.
El primer sábado de cada mes todos vamos a iglesia de Santa Filomena, construida por el Beato Damián en Kalawao. Celebramos la eucaristía allí y rezamos el Rosario como parte de nuestras devociones del primer sábado del mes. Un amigo cristiano viene a menudo y toca el ukulele en la última canción en honor al Beato Damián.
Cada día, excepto el domingo, tenemos un grupo de visitantes/peregrinos que viene en el autobús del “Tour Damián” y paran en nuestra iglesia. Llegan en avión, hacen senderismo hacia el Pali, o cabalgan en mula desde lo alto de Molokai. El paseo en mula es muy excitante, porque la carretera es tan solo un camino que baja por una pendiente muy inclinada.
Llegan aquí alrededor de las once de la mañana. Paso con ellos diez minutos contándoles la historia de la iglesia, comenzando con la primera capilla construida por el Beato Damián en Kalaupapa. La iglesia se llama “Nuestra Señora de la Salud de los Enfermos”. Cuando trasladaron a más enfermos de Kalawao a Kalaupapa, se construyó una nueva iglesia, pero se quemó cinco años más tarde cuando un monaguillo dejó un trozo de carbón en el suelo después de la Bendición, pensando que estaba apagado. Ésta fue una pérdida terrible, puesto que la iglesia, dedicada a San Francisco, era bastante grande, bonita y contenía todo tipo de estatuas, vestimentas, etcétera. Se tardó tres años en recaudar el dinero necesario para poder reconstruir la iglesia. Se reconstruyó en 1908, y en esta ocasión se construyó de piedra. Hace dos años fue reparada y pintada gracias a la generosidad de los muchos devotos del P. Damián. Un artículo sobre la iglesia y el P. Damián en el Heraldo Católico de Hawai fue la fuente del dinero necesario para afrontar los gastos. El Servicio Federal de Parques facilitó los obreros necesarios para reparar el tejado.
Tras visitar la iglesia y hablarles de su historia, les exhorto sobre el P. Damián: aprender a servir a Dios y a ser consciente de las necesidades de los pobres y enfermos, comenzando con sus propias familias. Después visitamos el salón parroquial. Las paredes del salón han sido cubiertas con toda clase de pinturas relacionadas con el P. Damián. Es como un pequeño museo. Ahí, de nuevo, intento enseñarles más sobre el P. Damián y muchos están muy interesados. Hacen todo tipo de preguntas que muestran su interés y, a veces, su total desconocimiento de la lepra. A veces el guía nos tiene que llamar avisándonos de que es hora de continuar.
El principal guía, y dueño de los autobuses se llama Richard Marks, tiene 75 años. Lleva 38 años haciendo esta ruta diariamente, salvo los domingos. Su familia entera fue enviada aquí excepto su madre y una hermana. La hermana que vive aquí está casada con un hombre que forma parte de una familia con diez hijos. Él fue el único miembro de la familia en ser enviado acá. Son de comunión diaria, y se encargan de las flores para la iglesia durante todo el año. Celebraron sus bodas de oro este 23 de abril. ¡Qué evento más inusual en un lugar en el que la mayoría de la gente ha muerto muy joven!
Ahora mismo estamos aquí con treinta residentes, todos antiguos pacientes de edades entre 63 y 92 años. Hace dos años dos hombres murieron a los 98 años. Esto prueba que no mueren de lepra. Tampoco nacen con la enfermedad, por eso les quitán los bebés a los padres en cuanto nacen. Normalmente so adoptados por familias en Honolulu.
Volviendo a los visitantes y peregrinos, vienen desde las cuatro esquinas de la tierra. Es absolutamente sorprendente comprobar cómo gente tan dispar viene aquí en homenaje al Beato Damián. La mayoría menciona que ha oído hablar o ha leído sobre él desde que eran muy pequeños y que siempre habían deseado poder venir algún día. Cuando finalmente lo hacen, a menudo nos dicen que esta parte de su viaje a Hawai ha sido para ellos lo mejor del viaje.
Algunos incluso preparan la visita leyendo un libro sobre el Padre Damián o viendo un vídeo sobre él. Hace unos meses tuvimos a un iraní (musulmán), un visitante de Zimbabwe y dos de Sudáfrica. Conocían al P. Damián y estaban ansiosos por venir hasta aquí para rendirle tributo. Hace dos años tuvimos una visita de Japón, un sacerdote shintoista y una señora budista. Trajeron dos muñecas con alas, que llamaban ángeles. Dijeron que estos ángeles les habían dicho que tenían que llevarlos a la Iglesia del Padre Damián. Bajaron del avión cada uno con una muñeca en la mano. En la iglesia, el sacerdote shintoista solicitó una ceremonia religiosa en honor del P. Damián. Con gran intensidad, se puso de rodillas, se dirigió al centro del santuario y allí juntó sus manos siete veces y se inclinó otras tantas. Lo mismo hizo junto al altar lateral, y volvió de rodillas. Ése fue su respetuoso tributo al héroe al que había admirado durante muchos años.
Entonces, la señora budista preguntó si podía cantar el Ave María. Fue a la estatua de Nuestra Madre Bendita, se inclinó profundamente y comenzó a cantar. Cantó de una manera tan bella que parecía un ángel del cielo. Este evento, protagonizado por dos personas no cristianas, provenientes de Japón, tan lejos de aquí, fue muy emotivo. Cuando regresamos a Kalaupapa, un grupo de gente acababa de entrar en la iglesia, y la señora volvió a preguntar si podía cantar el Ave María de nuevo. Eso hizo, para el disfrute de los que estábamos allí. Poco después, otra persona entró en la iglesia y ella preguntó si podía cantar otra vez. Y de nuevo cantó en honor de Nuestra Señora. Nunca olvidaré un tributo tan inusual de dos personas de las que nunca esperaría algo así.
A veces tenemos grupos de gente muy devota procedente de Japón que vienen con su propio sacerdote. Celebran la eucaristía en la iglesia del P. Damián con la mayor devoción que uno podría esperar en cualquier tipo de grupo. También hemos tenido grupos viajando desde Corea, o desde Tahití, cuarenta y una personas con su propio sacerdote. Como ofrenda dejaron muchas ...shell-leis en la iglesia y la tumba del P. Damián.
Varios de los grupos a menudo incluyen doctores y enfermeras, que están muy interesados en los pacientes con lepra. Una vez un joven de Inglaterra nos visitó durante las vacaciones durante sus estudios. Acababa de volver de Filipinas, donde está llevando a cabo la misma tarea del P. Damián, porque en Inglaterra ya hay bastantes médicos.
Muchos sacerdotes han venido. La mayoría sienten que es un honor celebrar la eucaristía en el altar del Beato Damián. Dos eran miembros de la Sociedad de San Pío X. Uno de ellos ya ha venido dos veces y es muy simpático. Un obispo jubilado de Canadá, que viaja alrededor del mundo dando charlas sobre el Vaticano II, estuvo aquí de retiro con un pequeño grupo durante cuatro días.
Por Joseph Hendriks ss.cc.
Traducción del original en inglés: Gabriel Abad