Declaraciones del Superior General, Enrique Losada ss.cc.


La revista “Noticias SS.CC.”, en su número de Noviembre-Diciembre de 2004 publica una entrevista realizada al Superior General de la Congregación, P. Enrique Losada ss.cc., por Enrique Moreno Laval ss.cc. Al final de la misma, el entrevistador hace un par de preguntas mirando hacia el futuro que nos pueden interesar.

En el último Capítulo General, del año 2000, la Congregación acuñó dos conceptos clave: radicalidad e interdependencia. ¿Cómo has observado su desarrollo en la Congregación, desde entonces?

La radicalidad es un desafío permanente, que quisimos subrayar el año 2000, cuando celebrábamos 200 años de nuestra existencia. Esa radicalidad es la que debe sostener nuestra vida a pesar del tiempo, con su carga y su rutina. Volver a nuestras raíces es fundamental, para no perder la fuerza de los orígenes. Es un aspecto fundamental de nuestra vida que tenemos que seguir ahondando. Sigue siendo una tarea válida y necesaria para nuestra vida. Es una llamada constante. El otro aspecto, el de la interdependencia, es una exigencia lógica para una Congregación como la nuestra, que necesita de mucha solidaridad y apoyo mutuo, de refuerzo. La misma cara de la Congregación ha ido cambiando por el hecho de que hay provincias que han ido envejeciendo y otras que han ido creciendo pujantemente. Esto requiere entender la Congregación con nuevas formas de relación, de interacción, de apoyo y solidaridad mutua, de respuestas comunes, y en eso estamos. Ahora, todo este movimiento de interdependencia a veces cuesta, dado que hemos vivido épocas de mucha descentralización, pero estamos en período de búsqueda, sabiendo que todavía tenemos que dar pasos más fuertes, más contundentes, diría.

¿Y pensando ya en el Capítulo General de 2006, hacia dónde habría que apuntar?

Hay que combinar dos cosas, a mi parecer. Un sentido fuerte de lo que significa la misión común hoy en día, es decir, la misión carismática a la que estamos llamados en respuesta a las necesidades del mundo en que estamos insertos. Hay que recurrir a lo mejor de nosotros, a lo mejor de aquello que llamamos carisma, vocación propia, para dar respuestas concretas hoy en día. Si no, sería dar vueltas un poco sobre nosotros mismos. El otro aspecto es el de la organización, de un cierto ejercicio de comunión organizada para servir mejor; lo que no es fácil. Llevo diez años en este servicio del Gobierno General y me doy cuenta que es costoso y difícil; pero tenemos que avanzar, porque no podemos continuar como la Congregación de los años 60 ó 70 del siglo pasado. Estamos viviendo en el siglo XXI, con unas características determinadas, con unos números, recursos y medios que hay que tener en cuenta para vivir adecuadamente la misión en este tiempo.