por Silvio Bueno ss.cc., Director Pedagógico
Aprovechamos la oportunidad que nos brinda el anuario para saludar a toda la comunidad educativa de este colegio San José que, en la presencia de los Sagrados Corazones del Señor y de María, nos acoge.
Por primera vez comparezco en estas páginas y lo hago como director pedagógico. Este desdoble entre la dirección general, representada por el P. Fidel, y la dirección que he desempeñado, la pedagógica, ha pretendido una intensificación de la acción educativa y una mayor coordinación entre los distintos estamentos del colegio que intervienen de una forma y otra en la educación de los niños. Mantener la calidad en la oferta educativa por parte del centro, la atención al contexto legal muy variable durante este curso -por diversas vicisitudes políticas-, y seguir promoviendo la atención personal y pastoral a alumnos, profesores y padres han motivado el uso de esta figura de la dirección pedagógica.
En lo personal ha sido un año muy enriquecedor. He pretendido conocer tanto los elementos configuradores del colegio como su interacción global. Ya poseía una visión particular como profesor y actante en la pastoral de esta casa. Pero aún me faltaba por conocer la inmensa riqueza de muchas personas que aquí vuelcan bastante de lo mejor de sí mismas. No podía ni imaginar cuántas pequeñas actividades más desarrolla el colegio, que hace que muchas personas distintas se encuentren acogidas y como en su casa.
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“No podía imaginar cuántas pequeñas actividades más desarrolla el colegio, que hace que muchas personas distintas se encuentren acogidas y como en su casa" |
De vez en cuando, también alguno me preguntó por mi rostro serio, grave. Se preocupaban quizás por mi desánimo. No es así. Por la complejidad del colegio y sus dimensiones, por la necesidad de ir intuyendo por dónde irá el futuro en la formación de las personas, por la gran cantidad de cuestiones de aquellos que acuden a nuestros pasillos en busca de solución, acogida, amparo, o pistas de mejora vitales, profesionales o familiares, a veces el director –aún más si es sacerdote- debe callar y quizás poner gesto grave. Aun así son muchas más las alegrías y los proyectos cumplidos que las fallas. El afecto de muchos alumnos y padres lo pone de manifiesto. Personalmente se me han revelado como vitales tres soportes: los padres, especialmente los del ACPA, haciendo llegar el ánimo y las fracturas que ellos detectaban; los profesores, mis compañeros y en muchos casos mis maestros, a los que uno siente rubor en servir pues en no pocos de ellos puedo aprender el pundonor y el amor que hay que tener por los alumnos y el colegio; y, por supuesto, la Congregación. De una manera más inmediata la comunidad de esta casa que me sostiene y soporta en lo cotidiano, que me permite cuidar la ve, siempre construyéndose. Y con una perspectiva más amplia, la Provincia de Andalucía, los religiosos de otras casas de los SS.CC., representados y cercanos en la figura del provincial, el Padre Juan Manuel de Mula que siempre nos recuerda el porqué de nuestra acción educativa y el cómo de nuestro talante pastoral.
Muchas gracias a todos por vuestra entrega, gracias a los alumnos por su respuesta a través del estudio y la formación personal, gracias a los monitores de extraescolares que hacen de este colegio para muchos un hogar y esperemos que no nos cansemos de ir haciendo el colegio poco a poco mejor.