Entrevista a Javier Álvarez-Ossorio, ss.cc., Provincial de África

"Nuestra comunión en la diversidad, puede ser un poderoso instrumento de esperanza".

En el mes de septiembre las Provincias del Perú acogieron a hermanos y hermanas de todos los países donde la Congregación está presente, con motivo de dos eventos simultáneos: el CONSEJO GENERAL AMPLIADO – HERMANOS y el CONSEJO DE CONGREGACIÓN – HERMANAS. El boletín de las Provincias de Perú ha publicado, entre otras, una entrevista con el P. Javier Álvarez-Ossorio, primer Superior Provincial de África, en la que expresa su opinión sobre el Consejo General Ampliado. El Consejo General es una reunión muy importante que está en el ecuador de los Capítulos Generales.

1- África, uno de los proyectos prioritarios de la congregación, es una provincia creada hace poco y usted es su primer provincial, ¿Cuáles han sido los principales desafíos que ha tenido que asumir junto a su gobierno provincial?

Uno de los desafíos principales ha sido el de la unidad entre todos al interior de la Provincia. Estamos en dos países muy diferentes, Congo y Mozambique, donde la presencia de la Congregación tiene historias diversas, y somos un grupo compuesto por nueve nacionalidades. La conciencia de unidad, de estar embarcados en el mismo barco, de que todo es de todos, de que somos realmente hermanos, se tiene que ir creando progresivamente. Otro gran desafío es el de la formación inicial: hacer lo mejor posible para que nuestros jóvenes crezcan como personas y como cristianos, y que pongan lo más valioso de ellos mismos al servicio de este proyecto de Evangelio. Por último, señalo el desafío del servicio que hemos de prestar a este pueblo africano que tantos problemas afronta. Queremos darnos a los más pobres, pero hay que descubrir cómo y con qué medios, de manera que sirvamos para algo y que esta comunidad sea sostenible.

2- Una característica de los proyectos prioritarios es la experiencia de las comunidades internacionales (hermanos y hermanas de distintas nacionalidades, en una misión común) ¿En qué aspectos ha ido enriqueciendo esta experiencia al interior de las mismas y a las innumerables necesidades del pueblo africano?

Como acabo de decir, el trabajo de crear unidad con tanta diversidad es uno de nuestros grandes desafíos. Y también una de nuestras mayores riquezas por ahora. Mientras más juntos estamos en la vida cotidiana y en la misión común, más se ponen de manifiesto nuestras diferencias y más esfuerzo hay que hacer para que nos encontremos en lo hondo de nuestra fe, que fundamenta todo lo demás, para que sepamos trabajar en equipo, y para que crezca entre nosotros el cariño propio de una fraternidad evangélica. Sé que estamos bien metidos en esa dinámica, pero no sé ahora medir los resultados a los que vamos llegando. Hay que caminar. Lo que sí es verdad es que esta comunión en la diversidad puede ser un poderoso instrumento de esperanza en medio de unos pueblos que sufren hasta lo inimaginable a causa de las divisiones étnicas y los intereses de grupo.

3- A nivel de la pastoral vocacional en el África. ¿Cuáles son las dificultades, logros y expectativas que vienen encontrando?

En toda la Iglesia del Congo se presentan muchos jóvenes candidatos a la vida religiosa. El desafío ahí consiste en saber discernir, seleccionar y motivar, en medio de un contexto eclesial un tanto "triunfalista" que puede enturbiar las motivaciones de los jóvenes. En Mozambique, la Iglesia es mucho más minoritaria y débil, y se presentan menos vocaciones, por lo que la pastoral vocacional se hace de manera más artesanal y con casos contados. En los dos países, una dificultad importante es el bajo nivel de formación escolar con el que llegan los candidatos y la escasa o nula iniciación a la introspección personal, lo cual empobrece significativamente el acompañamiento personal y la construcción de una personalidad bien anclada en una fe asumida maduramente.

4- Como participante del C.G.A. Uno de los principales puntos ha sido la Reestructuración en la congregación. ¿Cuál es su visión sobre este tema?

Hay que "reestructurarse" para tener una mayor conciencia de fraternidad y para disponer de medios eficaces para ponerla en funcionamiento, es decir, para ponerla al servicio del misterio de fe que queremos vivir en el mundo. Este asunto despierta especialmente mi curiosidad, porque provoca en los hermanos reacciones que ponen de manifiesto las pasiones que llevamos dentro y que a veces quedan camufladas por las "justificaciones" que damos a nuestra vida. Estamos enfrentados a una pobreza y una debilidad institucionales que pueden conducirnos a una confrontación más auténtica con la verdad de lo que somos, a una mayor desnudez. Tenemos que reconocer que nos pesa la historia, el nacionalismo, los miedos, el ansia de seguridad, las heridas pasadas, la amenaza de descubrirnos irrelevantes... Y, al mismo tiempo, es hermoso constatar cómo los hermanos están habitados por la pasión del Evangelio, por el amor a aquello que da sentido, por el deseo de Dios.

5- Algunas impresiones que nos quiera compartir de su participación en este Consejo General Ampliado.

El CGA ha sido una buena experiencia de fraternidad internacional. Ha sido un poco pesado, como todas las reuniones largas. Pero hay conclusiones, algunas audaces, otras más "normales", que pueden servir para orientarnos y animar a nuestras comunidades.