por Poldo Antolín ss.cc
ROSTRO-CORAZÓN-ENCUENTRO
Con estas tres palabras quería resumir Bernard Couronne la tarde de la clausura lo que había querido ser, y a la vista de las evaluaciones había sido, la sesión Picpus 2007.
Alguien definió el cristianismo como la religión de los rostros, de las personas, y esta sesión, como la anterior en 2005, ha sido una auténtica fiesta de los ROSTROS. Rostros de distintas razas, de distintos continentes, pero para nosotros rostros ya con nombre propio. Detrás de cada uno, una historia, una cultura, una provincia, una realidad. Sin embargo la misma vocación ss.cc. para todos, que hacía que esta fiesta fuera una fiesta de familia en la casa de la familia, en Picpus.
Nuestra sesión ha sido un asunto del CORAZÓN, como hijos e hijas de los Sagrados Corazones. Ahí es donde habla Dios, y desde ahí desde donde se crea la auténtica fraternidad, la unión de corazones.
Alguien nos esperaba al borde del pozo donde comenzamos la sesión. El ENCUENTRO con Jesucristo es siempre lo más importante, pues en Jesús lo encontramos todo. Este diálogo interior pudimos tenerlo en las oraciones, adoraciones y Eucaristías diarias, especialmente en el tiempo pasado en el granero y en la tumba de Damián, también en el retiro final, que recogió el encuentro y nos lanzó a la vida invitándonos a responder a las preguntas que con cierta frecuencia lanza Jesús a sus discípulos en el Evangelio: ¿Qué buscas?¿Quién dices que soy yo?¿Me amas? …
La experiencia primera de Picpus 2005 fue un éxito, por eso se decidió repetir. El Capítulo General respaldó estas iniciativas y tanto el Superior General como todo su Consejo, así como la Superiora General y su Vicaria participaron en algún momento de esta sesión, que se presenta como una peregrinación a las fuentes históricas y carismáticas de la Congregación y que, por ello, es siempre de gran importancia para la vida en el Espíritu de la Congregación.
No detallaré cada una de las cosas que hicimos porque sería interminable, sí comentar algo de lo vivido esas tres semanas, bien organizadas y estructuradas desde los retos de la vida religiosa hoy, el nacimiento histórico de la Congregación, la visita a los lugares históricos, el carisma ss.cc., la historia de nuestras misiones con personajes relevantes de la misma y más desconocidos, la visita a la tumba de Damián, y el retiro final dado por Rosa Ferreiro.
El viaje al Poitou siempre merece ser destacado, en él el Padre General era el encargado de celebrar las Eucaristías de esos días, que aprovechó para entroncar la personalidad del Buen Padre y Buena Madre con las necesidades de la Congregación y el mundo de hoy, invitando a que nuestro acercamiento a las fuentes y a la historia sea una mirada creativa, no arqueológica, que nos lleve a entregarnos a cien en lo que Dios nos pide hoy. Sus homilías, traducidas por él mismo, nos tenían a todos con los oídos bien atentos.
Lo mejor, como siempre, la Motte, la experiencia del granero, desconocido para muchos que venían por primera vez a Europa y podían revivir la experiencia del Buen Padre. Verdadera invitación a entregar la vida. En la Casa Madre de Poitiers tuvimos una mañana de retiro que permitió saborear el lugar y la historia.
A la vuelta de Poitiers y tras el famoso “follón” de castillos congregacionales, regresamos a Picpus para ver a lo largo de varios días los elementos carismáticos presentados por Fefe, Julio y Mercedes. El final de esa semana fue visitar Lovaina y la tumba de Damián. Otra de esas visitas que por más que repitas siempre te impactan. Ahí busqué expresamente quedarme solo con él como quien desea estar con un amigo del alma, siempre será para mí el mejor religioso de los Sagrados Corazones, y con él pude tener un diálogo a corazón abierto que tenía mucho de sufrimiento, intimidad, perdón, agradecimiento y entrega fiel.
Ya de regreso quedaba por ver la historia de nuestras misiones, la presentación de nuestras respectivas provincias y el retiro de Rosa, que valoramos mucho y nos ayudó a algunos a tomar conciencia del punto espiritual de llegada del curso y, por tanto, de partida del nuevo año. Gracias Rosa.
El último día, con los regalos, las despedidas y la fabulosa fiesta pudimos hacer la evaluación no solo técnica de contenidos, ponentes, estructuración, infraestructura etc… que queda escrita, sino la del corazón, la que siempre quedará en nuestro recuerdo, la que hace que sigan produciéndose conexiones entre hermanos y hermanas, la que te hace rezar por los que están lejos y sentirte que tienes algo en común con ellos que te lleva a preocuparte y querer saber de sus vidas y trabajos.
No he podido, por falta de tiempo, escribir este artículo como hubiera querido, con más detalle, con más agradecimiento, con más hondura. Espero que sirva para animar a otros a la sesión Picpus 2009, ya programada. No puedo dejar de dar gracias a las hermanas de Picpus que nos acogieron y nos ofrecieron lo mejor que tienen.
Aunque solo tuvimos una tarde libre, permitidme los organizadores que la traiga aquí al final. Un grupito de jóvenes ss.cc. de todos sitios nos dedicamos a pasear París, visitar algún museo, hacer el tonto, reír y divertirnos.
El corazón se hizo más grande.