Adoración en la Fiesta
de los Sagrados Corazones

  • Canto: Oigo en mi corazón, buscad mi rostro,
    tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.
  • Exposición del Santísimo.

  • En silencio contemplamos a Cristo, Pan de Vida, presencia del Amor.

  • Una mirada a nuestro mundo:

    Amados jóvenes, sabéis bien cuánto me preocupa la paz en el mundo. La espiral de la violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. La paz - lo sabemos - es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Por eso, hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores.

    Juan Pablo II, en Madrid (3-5-03)

  • Silencio.

  • La invitación del Corazón de Cristo.

    En el Corazón de Cristo traspasado se nos invita:
    • a descubrir el rostro de un "Dios de ternura y de gracia, lleno de misericordia y de fidelidad" (Ex 34,6).
    • a reconocer el signo vivo de este Amor más fuerte que el mal y la muerte que desfiguran y destruyen al hombre: "Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. Y estoy seguro de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom 8,37-39).
    • a maravillarnos ante el testimonio de Amor apasionado de un Dios que "ha visto la miseria de su pueblo" (Ex 3,7) y se hace cercano al hombre que sufre para "vendar sus heridas", restablecerle en su dignidad de Hijo y "reunir en la unidad a los hijos de Dios dispersos" (Jn 11,52).

  • Canto: La misericordia del Señor
    cada día cantaré.

  • Siguiendo las huellas de María:

    El Corazón de María nos enseña cómo atender y servir a los demás. Al saber de la situación de su prima Isabel, va con decisión y con prisa a acompañarla. En las bodas de Caná, está atenta, pendiente de cualquier necesidad se deja llevar por su corazón, y entonces advierte a Jesús, ruega, intercede; invita a hacer lo que Jesús diga.

  • Silencio.

  • Con actitud agradecida:

    Salmo 23. Antífona: Queremos estar libres para "estar con Jesús" y disponibles para "ser enviados por Él" a la misión del Reino de Dios.

    El Señor es mi pastor, nada me falta.
    En prados de hierba fresca me hace reposar,
    me conduce junto a aguas tranquilas y repone mis fuerzas.

    Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.
    Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré:
    porque tú estás conmigo;
    tu vara y tu cayado me dan seguridad.

    Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios,
    perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa rebosa

    Tu amor y tu bondad me acompañan
    todos los días de mi vida;
    y habitaré en la casa del Señor por días sin término.

    Ant.: Queremos estar libres para "estar con Jesús" y disponibles para "ser enviados por Él" a la misión del Reino de Dios.

  • Canto: Danos un corazón grande para amar,
    danos un corazón, fuerte para luchar (bis).

  • Compartimos nuestra oración.

  • Padre Nuestro.

  • Oración a los Sagrados Corazones (todos juntos):

    Jesús de los encuentros, en Ti nos encontramos.
    Jesús de las opciones, sólo en tus opciones somos liberados.
    Jesús de los abrazos en tu mayor abrazo crucificado,
    traspasado, nos traspasas; tus heridas repararon los dolores.
    En tu corazón nos cobijas, Tú que derramas corazón a cada instante.
    Danos a tu Madre.
    Modelada a tu imagen, será nuestro modelo.
    Danos a la predecesora y madre, a la misionera y amiga de los pobres.
    Que Ella nos descubra el camino, el con quién y el modo.
    Jesús traspasado, en Ti, en Ti sólo queremos encontrarlo todo.

  • Bendición.

  • Canto: Salve Regina.