Adoración en la Fiesta
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Amados jóvenes, sabéis bien cuánto me preocupa la paz en el mundo. La espiral de la violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. La paz - lo sabemos - es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Por eso, hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores.
Juan Pablo II, en Madrid (3-5-03) |
En el Corazón de Cristo traspasado se nos invita:
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| El Corazón de María nos enseña cómo atender y servir a los demás. Al saber de la situación de su prima Isabel, va con decisión y con prisa a acompañarla. En las bodas de Caná, está atenta, pendiente de cualquier necesidad se deja llevar por su corazón, y entonces advierte a Jesús, ruega, intercede; invita a hacer lo que Jesús diga. |
Salmo 23. Antífona: Queremos estar libres para "estar con Jesús" y disponibles para "ser enviados por Él" a la misión del Reino de Dios.
Ant.: Queremos estar libres para "estar con Jesús" y disponibles para "ser enviados por Él" a la misión del Reino de Dios.