Del 24 al 26 de noviembre se han reunido en Roma los miembros de la Unión de Superiores Generales (USG) en la segunda asamblea semestral del año, que, como la anterior, ha tenido como objetivo la reflexión sobre el presente y el futuro de la Vida Religiosa en Europa. Con este motivo, la revista Vida Nueva publica en su número 2732 unas declaraciones de Javier Álvarez-Ossorio ss.cc. sobre este encuentro y sobre el discurso que les dirigió Benedicto XVI.
“NO CREO QUE NOS HAYA DADO UN TIRÓN DE OREJAS”
Al sevillano Javier Álvarez-Ossorio, superior general de la Congregación de los Sagrados Corazones y miembro del consejo ejecutivo de la USG desde 2009, le gustó el discurso de Benedicto XVI. “Demostró que conoce la Vida Religiosa, sus puntos positivos y sus peligros y dificultades. No creo que nos haya dado un tirón de orejas. Fueron unas palabras fraternas, alentadoras, realistas y sencillas, como es el propio Papa”. Álvarez-Ossorio considera aburrido el debate entre los que atacan la Vida Consagrada y sus defensores (“hay cosas más importantes de las que hablar”) y apunta que las congregaciones en Europa no deben añorar otros tiempos, sino “caminar con los hombres y mujeres europeos tal y como son hoy”.
Los religiosos, en su opinión, siguen teniendo un lugar “en esta esquinita del mundo que es Europa”: existen unas buenas oportunidades porque hay “sed en el corazón” de las personas. “La Iglesia en Europa es apasionante. Cuando la VR es apostólica y sencilla encuentra un lugar interesante”. No hay que temer la reducción numérica, apunta este antiguo misionero en África, si se “mantiene el sabor evangélico”. “El verdadero problema lo tenemos cuando nos desfondamos y no hacemos mención al Evangelio”.
Aparte del encuentro con el Papa y del diálogo entre los superiores generales, Álvarez-Ossorio destaca el valor de los testimonios escuchados durante la Asamblea. “Han sido veraces y profundos. Hemos escuchado experiencias con las que te puedes identificar y no sentirte una bala perdida”.
En la fotografía, Benedicto XVI saluda a Javier Álvarez-Ossorio.