Ordenación de diácono de José Luis Pérez ss.cc.

Con gran alegría os comunicamos que el sábado, 20 de noviembre, a las 7 de la tarde, será ordenado diácono nuestro hermano José Luis Pérez Castañeda ss.cc., en la Parroquia Virgen del Camino, de Málaga. El Obispo de Málaga, D. Antonio Dorado Soto, presidirá la celebración.

Recordemos ahora las hermosas palabras que Jose pronunció en la acción de gracias de la eucaristía de su profesión perpetua, en la Parroquia de los Sagrados Corazones de Sevilla, el 4 de octubre del pasado año:

Ahora toca dar gracias y como es costumbre lo hace el que profesa. Y yo en primer lugar doy gracias al Señor por vuestra presencia, porque vuestra presencia aquí para mí es importante y es significativa, porque de vosotros he recibido mucho de lo que he celebrado en esta ceremonia, en esta celebración. De vosotros he recibido la fe y de vosotros he recibido muchos modelos de amar a Dios y de servirle.

También quería darle gracias a Dios por mi familia, porque han recorrido conmigo este camino, con mucha paciencia, también a veces con mucha oscuridad. Y se han fiado de mí y me han querido siempre como soy y con lo que he ido haciendo.

También doy gracias al Señor por mis hermanos de la Congregación, especialmente por los hermanos de la Provincia, porque ellos con esa sabiduría que Dios ha dado a la Congregación me han acercado con mucha dulzura al Corazón de Cristo y éste traspasado. Me han hecho que me abrace a Él y que me abrace para siempre.

También quiero darle gracias a Dios por las hermanas, porque ellas también han estado presentes en este camino de formación que hoy casi concluye. Estuvieron muy presentes en San Fernando y a ellas les debo parte de mi vocación.

Doy muchas gracias a San Fernando porque yo creo que allí me hicieron un hombre de Iglesia y que amó y ama profundamente a la Iglesia. Y quiero darle gracias a Dios por todas las personas que he ido conociendo, y ya he dicho que me han entregado mucho de lo que soy y de lo que he celebrado hoy.

Gracias también a todos los que habéis preparado esta celebración, porque sé que lo habéis hecho con mucho cariño y con mucho esmero.

Y sólo le pido a Dios que, como decía el salmo, que me sienta dichoso porque de Él reciba la fuerza siempre y un don muy especial, que es la esperanza y la esperanza del corazón. Muchas gracias.