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SUBSIDIO PARA LA ELABORACIÓN DEL PROYECTO COMUNITARIO |
“Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo,
porque no es lo que importa llegar pronto ni solo,
sino llegar con todos y a tiempo” (León Felipe)
La comunidad es el grupo cuyo lugar de encuentro se sitúa en el nivel más radical y profundo de la persona. Los hermanos son quienes mejor conocen lo que quiero vivir, quienes comparten lo más sagrado e íntimo que poseo: la vocación. El proyecto comunitario, mucho más que una mera programación de horarios y tareas, hemos de verlo como un medio que potencia la propia vocación religiosa al permitirnos buscar conjuntamente lo que más nos puede ayudar a crecer como religiosos. En definitiva el proyecto comunitario apunta a la búsqueda de la concreta voluntad de Dios sobre nuestro grupo, lo que El espera de nosotros, la respuesta que está queriendo recibir de sus hijos.
En el P.V.R.A. dijimos: “Nos comprometemos a cuidar especialmente la elaboración y redacción de los Proyectos Comunitarios...”, apoyados en ese compromiso común la Comisión de Formación Permanente os invita a no recurrir al proyecto del año anterior y a daros tiempo para la elaboración del nuevo, conscientes de que el momento más rico del proyecto comunitario es el de su elaboración, pues en él pueden despertarse dinamismos de transformación personal y comunitaria que nos ayuden a hacer rendir mejor nuestros talentos. Esta transformación-conversión será tanto mayor cuanto mayor sea la implicación personal de cada hermano.
Sería bueno después de leer el capítulo del P.V.R.A. I “La comunidad que queremos construir” comenzar la elaboración de nuestro proyecto confrontándonos con la Palabra de Dios, que se dirige a nuestra comunidad para orientarla y darle luz:
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“Como elegidos de Dios, consagrados y predilectos, vestíos de ternura entrañable, de agrado, humildad, sencillez, comprensión; conllevaos mutuamente y perdonaos cuando uno tenga queja contra otro; el Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo. Y, por encima de todo, ceñíos el amor mutuo, que es el cinturón perfecto. Interiormente, la paz del Mesías tenga la última palabra; a esta paz os han llamado como miembros de un mismo cuerpo. Sed también agradecidos” (Col 3,12-15). |
Tal y como concluíamos en el subsidio del proyecto personal podemos compartir en comunidad lo que deseemos del mismo, conscientes de que el proyecto comunitario puede hacernos modificar el proyecto personal.
¿Cómo me encuentro ahora?
¿Qué quiero cuidar especialmente este año?
Podríamos añadir : ¿Qué le pediría a la comunidad?
El proyecto debe comenzar con una breve descripción de la comunidad:
- ¿Cómo veo yo a la comunidad actualmente? ¿En que momento se encuentra tras el curso pasado? ¿Por dónde debería seguir avanzando?¿Quiénes formamos la comunidad, qué características tenemos?
- ¿Cuál es nuestra misión como comunidad, para qué estamos aquí, qué es lo que la provincia espera de nosotros?
- ¿Qué obras atendemos?
Antes de fijar el objetivo o los objetivos que marquen nuestro curso es determinante hacer un buen análisis de nuestra situación real y detenernos en hablar de nuestra visión de la comunidad, sus desafíos, retos, etc...
- ¿Cómo veo yo a la comunidad actualmente? ¿En que momento se encuentra tras el curso pasado? ¿Por dónde debería seguir avanzando?
- ¿Cuál es a mi juicio la necesidad o urgencia mayor que tiene la comunidad?¿Qué es lo que más debería cuidar actualmente?
Sería bueno llegar a tener una visión clara de lo que necesitamos, para que el objetivo que prioricemos sea sentido por todos como necesario. Después del análisis nos planteamos el objetivo principal a trabajar durante el curso:
- ¿Qué prioridad, a lo sumo dos, queremos tener este curso como comunidad religiosa?
Pensemos en esta dimensión de nuestra vida comunitaria: ¿Qué evaluación hacemos al respecto?¿hay algo que querríamos modificar, añadir o quitar?
¿Cómo organizar los momentos comunitarios de oración, retiro, etc... que nos proponemos vivir?
Este amplio apartado comprende todos los momentos de encuentro de la comunidad. Atendiendo al objetivo principal que nos hemos propuesto para el año ¿qué actitudes de fondo nos ayudarían para llegar a él y favorecer una mejor y más evangélica vida de comunidad?
Organización de los momentos más importantes de encuentro:
- las reuniones de comunidad: lugar, hora, contenido etc...
- la vida diaria: comidas, tiempo para estar juntos etc...
- el ocio y tiempo libre: salidas, excursiones, visitas, etc...
Más que pensar ahora en todos los trabajos que realizamos lo que nos interesa más es el papel que la comunidad ha de jugar en ellos como tal, sin olvidar lo anterior.
-¿Cuáles son nuestras principales plataformas comunitarias de evangelización?¿Qué otras actividades realizamos fuera de ellas?
- ¿Cómo mostramos nuestra sensibilidad evangélica hacia los más pobres y necesitados?
- ¿Convendría hacer algo más este curso o más bien algo menos?.
Dado que es una de nuestras principales prioridades como provincia dedicamos un apartado de nuestro proyecto a esta cuestión y pensamos qué más podríamos hacer personal y comunitariamente para suscitar vocaciones.
¿De qué herramientas haremos uso durante el año para favorecer una formación permanente que nos dinamice, actualice y haga vivir nuestro trabajo y nuestra vida religiosa con más calidad?
Fijar cuándo y cómo evaluaremos la puesta en práctica de este proyecto comunitario, al menos una vez al año, de forma que no nos olvidemos de él después de elaborado.
(Comisión de Formación Permanente - SS.CC. Andalucía)