En memoria del P. Ernesto Iriarte ss.cc.

Por Fernando Cordero Morales ss.cc.

El P. Ernesto Iriarte Segura nació en Aibar (Navarra), el 19 de mayo de 1914. Recibió el nombre de Pedro Celestino en su bautismo (Celes familiarmente). Sus padres, Emeterio y Petra, tuvieron seis hijos de los que él fue el tercero. Se crió en un ambiente familiar sano, religioso y hogareño, al calor de la panadería y del comercio familiar. El amor por su pueblo y su tierra le hace ser un hombre de raíces profundas: “En Aibar hay un París / también tenemos Sevilla / existe un bravo León / y se aposenta en Melilla”.

Hizo su profesión temporal en la Congregación de los Sagrados Corazones el 4 de febrero de 1934, en San Miguel del Monte (Burgos). Siendo hermano estudiante estuvo preso en Madrid y en el Reformatorio de Adultos de Alicante durante la Guerra Civil española. Integró en su historia personal este duro recuerdo de haber sido perseguido por ser fiel a la fe. Recibió la ordenación sacerdotal el 16 de agosto de 1942, en Miranda de Ebro (Burgos). Durante su larga vida ha desarrollado una labor de servicio a la Congregación como profesor en el Colegio de Villanueva y Claudio Coello, así como en el Colegio Martín de los Heros, de Madrid, del que sería administrador. Durante los veranos de 1948 y 1949 viaja a Francia para practicar francés. En 1961 llega a Sevilla como administrador del Colegio San José SS.CC. y en 1968 desempeña también la tarea de administrador viceprovincial de Andalucía.

Con capacidad de aventura y de emocionarse con las personas a las que sirve, en 1969 es destinado a la Parroquia de San Marcos en la que trabajó con gran celo pastoral como párroco. De su llegada a San Marcos recuerda que “venía de trabajar de terminar la segunda fase del Colegio nuestro de Los Remedios, y cuando llegué la iglesia se encontraba en muy mal estado, por lo que el trabajo ha sido siempre muy duro. Pero ha sido todo este tiempo, una labor muy bonita”. En sus 25 años en esta parroquia destacó su trabajo con los jóvenes: “Todos los años nos hemos llevado a cien chavales a la playa de Mazagón. Y eso es muy bonito, porque la labor que haces, con el paso de los años, la ves convertida en hombres de provecho”. En una carta manuscrita, el actual cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo, agradece la presencia del P. Ernesto en San Marcos a su regreso a la Comunidad de Los Remedios en 1994: “Durante muchos años, y con la dedicación y ejemplaridad reconocida y valorada por todos, ha servido en esa querida parroquia de San Marcos. Quiero agradecerle, en nombre de esta Iglesia de Sevilla, y en el mío propio, no sólo el enorme trabajo pastoral y material que ha realizado, sino su profundo espíritu religioso y sacerdotal”.

En los diez últimos años ha realizado su labor en la Parroquia de los Sagrados Corazones, donde continuó ejercitando incansablemente el ministerio sacerdotal en la celebración de la eucaristía, las visitas a los enfermos, el sacramento de la confesión y la asistencia al grupo de Vida Ascendente. Además de las confesiones todos los jueves en el Convento de Santa Paula y de su afición por practicar el órgano. En la comunidad era un hermano que creaba familia, con una envidiable vitalidad, andariego infatigable, cargado siempre de detalles, disfrutaba organizando en fechas significativas comidas con productos de su tierra y rezumaba una socarronería que alegraba a cuantos le rodeaban.

Cuidado por sus hermanos ss.cc. y con el cariño de la feligresía, con espíritu de gratitud y aceptación del dolor, tras seis meses de enfermedad, se durmió en el Señor el 4 de mayo de 2004. La eucaristía “corpore in sepulto” se celebró el 5 de mayo en la Parroquia de los SS.CC. Estuvo presidida por el Superior Provincial de Andalucía, Juan Manuel de Mula ss.cc., que resaltó los valores de sencillez, entrega, generosidad y espíritu congregacional del P. Ernesto. Las lecturas que se proclamaron fueron las de la solemnidad del Corazón de Jesús. Además de la práctica totalidad de los hermanos y hermanas de Andalucía, también estuvieron presentes el Superior Provincial de España, Vicente Arnés ss.cc., y la Superiora Provincial de las Hermanas de España, Consuelo del Saz ss.cc. No faltaron tampoco sus familiares, venidos desde su querida navarra natal, así como numerosas personas de la Parroquia de San Marcos y de la Parroquia de los SS.CC. Sus restos mortales descansan en el Panteón que tiene la Congregación en el Cementerio de San Fernando de Sevilla. El Superior General, Enrique Losada ss.cc., ha expresado su “cercanía fraterna en este momento en el que el dolor y la esperanza se unen ante la muerte del hermano mayor de la comunidad andaluza. Confiamos plenamente en que, desde el seno del Padre, ya intercede por todos nosotros y en especial por su querida Provincia ”.

La estela de los hombres buenos será seguida por otros. Disfruta ya en el banquete del Reino de los Cielos, junto al Corazón de María y al P. Damián.