Crónica del retiro de Adviento


Por Antonio Cornejo

Los fríos e invernales 2, 3 y 4 de diciembre, se dieron cita en la Casa de Espiritualidad Padre Damián, en Jerez, unos 34 jóvenes convocados por un mismo deseo: encontrarse con Dios en este tiempo de Adviento. Sus procedencias (sobretodo Sevilla, pero también Málaga y San Fernando) eran diversas, al igual que sus inquietudes, ajustadas al momento vital de cada uno. El retiro había sido preparado por el P. Ramón Mera ss.cc.

La línea general del retiro estaba muy relacionada con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. A la luz de esta genial obra, el camino al encuentro del Señor se iba a acortar visiblemente. Con la dinámica de charla orientativa mas oración personal de una hora (“y no menos”), propuesta por Ramón, fuimos poco a poco avanzando en profundidad y riqueza en la oración.

El retiro comenzó el viernes con una presentación de esta dinámica de reflexión que plantea San Ignacio. Le siguió una breve pero intensa oración, llegando a manifestar algunos más adelante que “les metieron el gol ya en el primer minuto”. En el texto central de la oración se nos presentaba un Dios mendigo, que espera pacientemente a que alguien le de un poco de pan, un poco de amor.

La mañana y la tarde del sábado fueron el núcleo del retiro. Empezamos con una breve Eucaristía, seguida de una meditación sobre el Principio y Fundamento de los Ejercicios Espirituales, donde se nos invitaba a “usar” los dones de la creación para una mejor realización de la obra de Dios en nuestras vidas. Después el protagonista fue el pecado: sabernos pecadores, avergonzarnos y aborrecerlo.

Ya por la tarde, Dios se nos presentó como un Padre que perdona y que nos hace pequeños y humildes ante Él. Como texto de apoyo se propuso la preciosa e inspiradora tercera forma de humildad de San Ignacio: “...quiero y elijo más pobreza con Cristo pobre que riqueza...”.

Después, la oración se encaminó hacia las tentaciones, hacia desenmascarar al maligno, que busca camuflarse en realidades de Dios que no son tales. Pedíamos al Señor que nos ofreciera su luz para descubrirle y huir de él.

En la noche del sábado una charla instructiva con el título “Lectores al servicio de la fe” y una adoración sentida y profunda, puso fin a un día de oración, retiro y silencio.

La mañana del domingo comenzó con una breve oración comunitaria. En la última hora de oración personal se nos animaba a dejarnos descentrar por Cristo para centrarnos en Él. A mediodía, en la Eucaristía, se nos invitó a participar, comentando qué nos había revelado Dios en este tiempo de oración.

El retiro concluyó con la tradicional evaluación, en la que se destacó el marcado carácter pedagógico de las oraciones y charlas.