"En la tumba de Damián"

por Javier Álvarez-Ossorio, ss.cc


¡Cuántas veces habré visto las fotos de Molokai!: Damián entre sus leprosos, las iglesias y los orfelinatos que construyó, el mar hawaiano, el imponente acantilado... Ahora yo estaba ahí, sintiendo en mis rostro el viento, viendo con mis propios ojos ese paisaje familiar, pisando el mismo suelo donde Damián vivió una aventura de servicio y de coraje que a tantos nos ha alimentado la vocación y los deseos.

En esta parte de la isla sólo vive un puñado de funcionarios y una veintena de enfermos de lepra, los últimos. La península que sirvió de prisión se ha convertido en parque natural protegido con acceso muy limitado. Sólo tenemos unas pocas horas antes de regresar en la avioneta. Todo parece vacío y despoblado. Del tiempo de Damián apenas quedan sus dos iglesias y muchas tumbas. También la suya: “P. Damián de Veuster, mártir de la caridad por los pobres leprosos”.

Me detengo. Silencio. El respeto que me invade no surge de ningún protocolo. Este lugar ahuyenta comedias y destruye apariencias, como hacía la lepra. Damián ha amado mucho y lo ha hecho pagando de su carne, de su salud, de su libertad, de su vida.

¡Qué mal lo debió pasar! Pero le envidio. Envidio la suerte de haber encontrado a quienes darse de semejante manera. Me viene al recuerdo cómo Damián, ya enfermo de lepra y con la prohibición de entrar en la casa de las hermanas, se arrodillaba en el jardín, al aire libre, mirando al muro de la capilla, donde sabía que estaba su Señor. Damián doblegado, moribundo, despojado de todo. Sólo Dios sostiene algo así.

Rezo. Damián me quema. ¡Qué orgullosos estamos de él! Es de lo mejor que tenemos. Pero, ¿qué diría él si nos viera? Él tan de una pieza, tan creyente. Nosotros a menudo tan blandos, tan desconfiados... “Quien pierda su vida, la ganará”.

Hay que irse. Molokai ya no está aquí, en esta hermosa isla de turismo selecto. Molokai estará donde nos duela alguna lepra ajena, donde amemos, y donde alcancemos a hincarnos de rodillas ante nuestro Señor.