por José Miguel Santos
Fotos: Paco Egea
El pasado domingo, 7 de noviembre, la PJV de Málaga organizó una visita a la Parroquia del Buen Pastor. Se pretendía conocer, de primera mano, el trabajo pastoral y social que se viene realizando en esta parroquia y en los barrios que a ella pertenecen.
Tras tres horas de viaje, comenzamos a ver San Fernando, momento en que susdos paisanos Paco y Jose, el último sin signos de hiperactividad, comenzaron palpitar y a recordar: "ésa es la plaza, en este colegio, allí vivía.,esta es mi Parroquia, la del Buen Pastor".
Tras un momento de acogida y saludos de los que en aquel momento llegaban a misa, Merche, María Vidal y Poldo nos explicaron la labor que seglares y religiosos de los SSCC vienen realizando en el Hogar Padre Damián. En la charla nos detallaron cual fue el origen del Hogar: una respuesta a la espiritualidad vivida por el Padre Damián. Fueron describiendo en que consiste el trabajo que realizan con aquellos para los que hoy no parece haber ni sitio, ni tiempo, ni paciencia. El esfuerzo que supone para sus vidas gastarse y desgastarse por los que tal vez nadie lo hizo y como, a veces, sólo se le encuentra sentido mirando a la cruz de nuestro Señor, poniéndonos a sus pies y descubriendo en su rostro de amor la historia de cada uno de los niños que pasan y han pasado por el hogar.
Tras esta charla Paco Piñero, el párroco, nos enseñó "la catedral del Buen Pastor" (el templo), los humildes aposentos, salones, parte del barrio, "el Parador" (casa de las hermanas), todo ello amenizado por la singularidad de dicho párroco.
La presentación de la labor de los SSCC en el Hogar concluyó con una visita al mismo, donde pudimos saludar al Padre Ramón y algunos de los niños que hoy viven en la casa.
Después de una mañana en San Fernado nos adentramos en "Cai" en un día estupendo, donde pudimos ver los encantos de la "Habana con más salero": el Falla, la Catedral, la Caleta, Puerta Tierra, y algún que otro personaje afectado por el viento del levante.
El tiempo empleado en el viaje, más de seis horas de autobús, y el cansancio que se acumuló, quedó compensado tras descubrir la riqueza del compromiso cristiano de nuestros hermanos en un barrio humilde. Tal vez, ahora, se entiendan mejor las palabras de Paco Piñero, "vais a entrar en la catedral del Buen Pastor", porque nos es mal sitio para descubrir a Dios, y "vais a entrar al Parador", porque es un lugar privilegiado para encontrarse con los preferidos.